¿Tiene dolor de cabeza o en la cara o cuello?

¿Le duele la cabeza, la cara o el cuello?
¿Tiene dolor al abrir la boca o masticar algún alimento?
¿Nota ruidos al abrir o cerrar la boca?
¿Le cuesta mucho abrir la boca?
¿Rechina o aprieta los dientes durante el día o la noche?
¿Se le ha desencajado alguna vez la mandíbula?
¿Ronca o tiene apneas del sueño?
¿Ha sufrido alguna vez algún golpe o traumatismo en la cara?

Si ha contestado afirmativamente a una o más de estas preguntas puede que tenga algún trastorno en la articulación temporomandibular (ATM) o una patología musculotendinosa o dental relacionada con su boca.

Se deben solucionar los problemas de ATM ya que pueden afectar de manera temporal o permanente la función de su sistema bucal. Puede tener dificultades a la hora de masticar, tragar, gesticular, hablar, e incluso, respirar.

El síntoma más común a estos trastornos es el dolor, acompañado o no de disfunción. El dolor puede localizarse en cuello, hombros, cabeza, alrededor de los oídos, a nivel de la articulación de la mandíbula. Puede ir acompañado de rigidez muscular, chasquidos, limitación apertura bucal, zumbidos, disminución de la audición, mareos, o problemas de visión. El malestar ocasional en la ATM o en los músculos orofaciales es común y no es motivo de preocupación. Algunos pacientes con problemas de ATM también presentan otras afecciones dolorosas como fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, etc.

El estrés ejerce un papel importante en el desarrollo o agravación de esta patología. También son factores predisponentes la ansiedad, la artritis, el bruxismo (rechinamiento de dientes), prótesis que no encajan bien, mal engranaje de los dientes, factores genéticos, etc.

Este tipo de patología debe ser abordada en ocasiones de manera multidisciplinar tanto por: Médicos Estomatólogos u  Odontólogos, que complementarán su tratamiento con ayuda de Fisioterapeutas, Psicólogos, etc. 

Esta patología afecta más a las mujeres que a los hombres y acostumbra a ser más frecuente en edades comprendidas entre los 15 y los 45 años.

Los cuadros más frecuentes de desórdenes musculares son el bruxismo y de las artropatías las luxaciones, desplazamientos discales y bloqueos.

El tipo y la localización del dolor nos ayuda a enfocar el diagnóstico, además de la exploración física (bucal y corporal), el estudio radiográfico y el oclusal.

En el tratamiento de estos trastornos podemos utilizar desde el uso de un analgésico común u otros medicamentos, la corrección de hábitos nocivos (apretamiento de dientes, morderse las uñas, masticar chicle, etc.), aprendizaje de técnicas de relajación, masajes, corrección de la oclusión mediante prótesis adecuadas u ortodoncia, o la elaboración de una férula de descarga. Preferentemente se deben aplicar terapias simples, suaves, conservadoras y reversibles, evitando tratamientos más agresivos (cirugía de la articulación).




Publicado: 25 de Enero de 2016 a las 19:53