Publicado: 28 de Enero de 2016 a las 17:30


Para tener una sonrisa radiante no sólo es necesario tener unos dientes sanos, blancos y bien alineados, sino que es imprescindible tener una encía sana. La encía influye en la estética de la sonrisa tanto como los dientes, ya que es el marco que los rodea. Al sonreír, se debe enseñar una cantidad determinada de encía que varía según el diente que cubre (nivel de encía y festoneado). El color de la encía debe ser sonrosado (el de la encía sana). La encía no debe presentar enfermedades periodontales, ya que tanto un exceso (hipertrofia, agrandamiento) como un defecto (retracción, diente largo) producen inesteticismos.  Por ello cuando diseñamos sonrisas hay que relacionar la estética de la encía (Estética Rosa) con el conjunto de los dientes (Estética Blanca) y la cara (principalmente labios), individualizando el tratamiento en función de cada paciente para lograr una armonía total.

La enfermedad periodontal es una enfermedad que afecta progresivamente a los tejidos de soporte del diente, avanzando desde los más superficiales (encía) hasta los más profundos (hueso). De ahí la importancia de controlar los primeros signos de alarma de esta enfermedad. Se inicia por una acumulación de placa bacteriana que produce inflamación de encías (enrojecimiento y/o hinchazón) con sangrado espontáneo o al cepillado (excepto en fumadores). Esta placa bacteriana con el paso de los días se calcifica y forma el cálculo dental (sarro) sobre la superficie dental. Este primer estadio de la enfermedad de encías es la gingivitis. Si no se toman medidas, una higiene dental adecuada, y acudir al dentista para que elimine la placa y el sarro (detartraje), instrucciones básicas de higiene oral progresa y puede evolucionar a periodontitis.

La periodontitis (piorrea) es la afectación de los tejidos de soporte dental (ligamento y hueso alveolar) se caracteriza por una destrucción progresiva del hueso que soporta el diente, evolucionando con el tiempo si no es tratada a movilidad dental y finalmente, pérdida de la pieza dentaria. Clínicamente podemos observar sangrado, encía inflamada con bolsas periodontales (mayor espacio entre encía y diente), retracción gingival con sensibilidad dental, molestias dolorosas, abscesos o flemones. El tratamiento consiste en eliminar los factores irritantes (placa, sarro y tejido infectado) mediante raspado y alisado radicular, y en fases más avanzadas, cirugía periodontal. Aunque los signos de la enfermedad periodontal hayan desaparecido con el tratamiento efectuado es imprescindible un mantenimiento con visitas periódicas al dentista para evitar la recidiva.

La gingivitis y la periodontitis pueden mostrar diferentes grados de intensidad y evolución en función de la placa (cantidad y calidad), la reacción del huésped y los tratamientos aplicados. Tanto la gingivitis como la periodontitis pueden producir mal aliento (halitosis).

Aproximadamente el 75% de los niños y jóvenes sufren gingivitis y el 50% de la población adulta padece periodontitis, estando avanzada en el 18% de los casos.

Las enfermedades o infecciones de las encías pueden afectar a las personas de manera larvada sin producir ningún dolor antes, de ahí la importancia de visitas periódicas al dentista para que pueda diagnosticar a tiempo la patología.

Es muy importante curar la gingivitis a tiempo, por ser la antesala de la periodontitis, la cual, afecta al hueso que afecta a los dientes hasta llegar a la destrucción.

Una de las consecuencias más graves de las enfermedades periodontales es la pérdida de las piezas dentales, aunque también repercuten negativamente en la salud general: aumenta el riesgo cardiovascular (infarto de miocardio), la descompensación de la diabetes o el parto prematuro. Por eso, es muy importante diagnosticarla y tratarla cuanto antes. La artritis reumatoide también caminan juntas.

Existe una relación directa entre la gravedad de la enfermedad periodontal y la severidad de la artritis. El exceso de inflamación es un rasgo característico de ambas. La manera en que se produce la destrucción de los tejidos que rodean al diente y de las articulaciones es muy parecida por lo que se deduce que comparten mecanismos patogénicos comunes. Se ha comprobado que algunas terapias pueden beneficiar a ambas enfermedades. Una buena salud de encías es aconsejable en pacientes con artritis reumatoide. La toma de determinados medicamentos que actúan sobre la inmunidad puede provocar un aumento de la susceptibilidad de infecciones, tanto a nivel general como en la cavidad oral, y pueden retardar la cicatrización de heridas. Otros fármacos de uso habitual pueden provocar como efecto secundario osteonecrosis.

La periodontitis es una pieza clave en el síndrome metabólico. El síndrome metabólico alude a una serie de factores de riesgo cardiovascular relacionados por un nexo fisiopatológico común: la resistencia a la insulina. Según la OMS se considera que una persona padece este síndrome cuando presenta al menos tres de los cinco criterios siguientes: glucemia elevada, presión arterial elevada, colesterol HDL disminuido (colesterol bueno), triglicéridos elevados, y medidas de perímetro abdominal por encima de los 102 centímetros en hombres y 88 en mujeres (obesidad abdominal). Todo esto se asocia con un incremento en el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y diabetes. Las evidencias científicas coinciden en aproximar obesidad y periodontitis fijando la inflamación como principal punto entre ambos. El tejido graso es un tejido vivo que produce factores inflamatorios dando lugar a problemas cardiovasculares, arterioescleróticos y arteriotrombóticos. Por eso, es importante controlar el exceso de grasa en el organismo, para que no se activen los mecanismos que propician la inflamación.

La asociación entre síndrome metabólico y enfermedad periodontal podría explicarse por compartir factores de riesgo, como la edad, el sexo, el tabaquismo o la obesidad.

La infección bucodental es la puerta de entrada a una infección sistémica.

La encía sana es un aliado en la lucha contra la diabetes. La diabetes triplica el riesgo de sufrir problemas en las encías como la periodontitis. A su vez, la periodontitis puede afectar negativamente al control del nivel de azúcar en sangre (glucemia).

El Periodoncista es el responsable de proporcionar salud y estética a la encía. Es el encargado del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los tejidos que soportan y rodean al diente (especialmente gingivitis y periodontitis). También mediante técnicas de cirugía plástica mucogingival, corrige las alteraciones de posición y contorno de la encía y en caso de ausencia de algún diente, el periodoncista se ocupará del estudio del hueso remanente para valorar la posibilidad de colocar implantes.

No existe estética dental sin salud periodontal. La sonrisa sana es rosa. Los resultados estéticos sólo serán duraderos si existe salud sin inflamación de los tejidos.